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Aliados y plagas de la huerta

En la huerta no usamos fitosanitarios. En lugar de pelear contra los bichos, intentamos que se equilibren solos: hay muchos más aliados que plagas, y casi todos trabajan gratis.

Estos son algunos de los que nos encontramos, y lo que hicimos con los pocos que nos dieron guerra.

Nuestros aliados

Mariquita sobre una hoja

Mariquitas

Las mariquitas, y sobre todo sus larvas, se comen los pulgones. Cuando aparecen, es señal de que la huerta se está defendiendo sola. En invierno se refugian entre la paja del acolchado.

Mantis religiosas

Cazadoras pacientes: se quedan quietas, camufladas entre las hojas o la paja, y atrapan a los insectos que pasan. En la huerta las hemos tenido de casi todos los colores: verdes, marrones, casi blancas… Cada una se camufla con lo que tiene alrededor. Te contamos más en las mantis religiosas.

Mantis religiosa verde
Araña verde en la huerta

Arañas

Verdes, amarillas, blancas… Unas tejen su tela y otras cazan al acecho, pero todas nos ayudan a mantener a raya a los insectos. Más en las arañas de la huerta.

Sapos

Un sapo en la huerta es un tesoro: de noche sale a comerse babosas, caracoles e insectos. Le gustan los rincones frescos y húmedos, y la paja del acolchado le sirve de escondite.

Sapo entre la paja de la huerta
Lombriz en la tierra de la huerta

Lombrices

Abren galerías por las que entran el aire y el agua, y convierten los restos vegetales en abono. Si al cavar salen lombrices, la tierra está viva.

Escarabajos y otros vecinos

Entre la paja del acolchado viven escarabajos de todos los tamaños. Muchos se alimentan de restos y ayudan a convertirlos en tierra.

Y de vez en cuando aparece algún bicho curioso, como un insecto verde con forma de hoja. No era plaga: solo estaba de paso.

Escarabajos negros en la paja del acolchado
Oruga de la mariposa cola de golondrina sobre la ruda

La oruga de la cola de golondrina

Es la oruga de una de las mariposas más bonitas de la península, la cola de golondrina. Suele ir al hinojo, pero a falta de hinojo, le encanta la ruda.

Son preciosas e inofensivas, así que las dejamos comer tranquilas. Al final, se convierten en mariposa.

Más fotos de nuestros aliados

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Plantas aliadas

Girasol lleno de pulgón, que así deja tranquilos a los tomates

Algunas plantas trabajan para nosotros. Los girasoles atraen al pulgón: este de la foto estaba lleno, y así los tomates de al lado se libraron.

En verano hacen lo mismo las acelgas: preferimos que el pulgón se dé el festín en una buena planta de acelga que en los tomates.

Con mostaza, girasoles, maíz y caléndulas hacemos islas de contención: rincones que atraen a los polinizadores y a los insectos buenos, y entretienen a los que no lo son tanto.

Los tajetes también nos ayudan a alejar plagas.

Maíz entre los cultivos, como aliado
Romero en flor en la huerta

Romero, lavanda y tomillo

Las aromáticas también son grandes aliadas. El romero, la lavanda y el tomillo se llenan de flores que atraen a las abejas y a otros polinizadores, y su olor intenso ayuda a despistar a algunos insectos que vienen buscando nuestras hortalizas.

Además, aguantan bien el calor y casi no necesitan riego, así que las plantamos en los bordes y en las esquinas de la huerta.

Las plagas que tuvimos

Rosca gris enroscada en la mano

Rosca gris y rosca verde

Las dos son orugas de polilla y las dos se enroscan en forma de «C» cuando las tocas; de ahí el nombre. Pero cada una hace el daño a su manera:

  • Rosca gris: de color gris o pardo, vive escondida en la tierra durante el día. De noche sale y corta las plantas jóvenes por el cuello, a ras de suelo. Un día tienes la lechuga plantada y al siguiente está tumbada.
  • Rosca verde: verde y con rayitas a los lados, vive arriba, en la planta. Se come las hojas y a veces se mete en los frutos.

Ojo, no hay que confundirlas con la gallina ciega, que es la larva de un escarabajo: blanca y bastante más gruesa.

La oruga del tomate

Se mete dentro del fruto y lo va vaciando por dentro. Esta salió de un tomate crema de nuestra primera cosecha, de los primeros tomates que recogimos. Al lado, el agujero que deja.

El pulgón de las coles

Fue la única plaga que se nos puso seria. Lo resolvimos con jabón potásico, y nada más.

Remedios para cuando hacen falta

Son remedios que se permiten en agricultura ecológica. En la huerta casi no nos han hecho falta: lo normal es que los propios aliados mantengan el equilibrio. Y si alguna vez hay que usarlos, solo donde hay plaga, nunca «por si acaso».

Bacillus thuringiensis (BTK)

Lo usamos una sola vez, para las orugas. Es una bacteria que vive de forma natural en el suelo. Se pulveriza sobre las hojas y, cuando la oruga se las come, la bacteria le daña el aparato digestivo: en pocas horas deja de comer y a los pocos días muere de hambre.

Solo afecta a las orugas de mariposas y polillas. Es inofensivo para las personas, las mascotas, las abejas, las mariquitas y el resto de aliados. Por eso hay que usarlo con cuidado: también afectaría a la oruga de la cola de golondrina, así que nunca hay que echarlo cerca de la ruda o del hinojo.

Tierra de diatomeas

Nunca nos ha hecho falta, pero es otro remedio que conviene conocer. Es un polvo blanco hecho con algas microscópicas fosilizadas. Visto al microscopio, sus granitos tienen bordes muy finos que rayan la capa protectora de los insectos de cuerpo blando, como el pulgón o las babosas, y los deshidratan.

Funciona mientras está seca: con la lluvia o el riego hay que volver a echarla. No es tóxica, pero conviene no respirar el polvo al espolvorearla. Y como no distingue entre bichos, se pone solo sobre la plaga, no por toda la huerta.

Jabón potásico

Se diluye en agua y se pulveriza directamente sobre el pulgón. Lo ahoga y lo arrastra, y no deja residuos.

¿Y qué hacemos para que no lleguen?

Cartón enterrado entre los cultivos como acolchado
  • Mirar las plantas a menudo, para ver los problemas cuando aún son pequeños.
  • Quitar a mano las orugas que encontramos.
  • Mezclar cultivos y flores, para que haya muchos aliados y la plaga no encuentre un festín de lo mismo.
  • Acolchar el suelo con paja y cartón: da refugio a los bichos buenos y conserva la humedad. Te lo contamos en el acolchado con cartón.
  • Usar plantas trampa, como los girasoles o las acelgas.

Fíjate en esta foto: donde el pasillo tiene cartón, la tierra está limpia; en el hueco donde no lo hay, las plantas adventicias, las que solemos llamar malas hierbas, salen a sus anchas.

Todo esto, y mucho más, lo contamos en nuestros cursos de huerta y agroecología.

Acolchado de paja en la huerta
Las malas hierbas salen justo donde no hay cartón.
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