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Judías de colores

Judías de colores: moradas, amarillas y verdes

Judía, poroto, vainica, chaucha… Mil nombres y mil variedades. En la huerta cultivábamos tres: moradas, amarillas y verdes.

Y cada una tiene una flor diferente, todas preciosas.

Judías moradas

Riquísimas. Se pueden comer crudas en ensalada, pero a la plancha, con sal gorda, están deliciosas.

Al cocinarlas pierden el morado y se quedan verdes. Su color viene de las antocianinas, un pigmento que se deshace con el calor y deja ver el verde de la clorofila que tenían debajo.

Judía morada en la mata
Judías amarillas en la mata

Judías amarillas

Suaves, sin hebras y con una textura muy tierna. Hay quien dice que son pura mantequilla.

Judías verdes

Las de toda la vida, las que hacía la abuela. Y también sin hebras.

Cada judía, su flor

Antes de la judía viene la flor, y en cada variedad es distinta. La de la judía morada es de un fucsia intenso que no pasa desapercibido.

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Las de mata alta las sembramos junto al maíz y la calabaza: el maíz les hace de tutor para que suban enrollándose en él.

La cosecha

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