
En la huerta disfrutábamos con la cara de sorpresa de quien veía por primera vez una coliflor morada. Enseguida llegaba la pregunta: «¿Pero son transgénicas, no?». Pues no. La coliflor morada es igual de natural que la blanca, la verde o la naranja.
Su color se lo dan las antocianinas, el mismo pigmento natural de las moras o la lombarda.
Cada color, un sabor
- Morada: de sabor más suave que la blanca y con un ligero toque a zanahoria cuando se come cruda. Ideal para las ensaladas de otoño e invierno.
- Naranja: a veces más amarilla, es la más suave y delicada de todas. Quien la prueba dice que es una delicia.
- Verde: más compacta, porque recibe la luz directa del sol.
- Romanesco: con sus espirales, parece de otro planeta.


Son cultivos de otoño e invierno, de los que hacen que salir a la huerta con frío merezca la pena.
Nos encanta recuperar variedades que se dejaron de cultivar por dar menos cantidad, aunque tuvieran mejor sabor.












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